Hongo H es como comerte una buena ración de pollo frito mientras ves niños tísicos en el telediario. Es como cuando tu abuela cierra los ojos cuando engancha el bicho al torero por los huevos.
Son buenas intenciones y sinceridad con un fondo obsceno e hipócrita. Es como saber que eres culpable de un delito, recriminártelo, recriminarlo y ser consciente de que por el hecho de existir lo sigues cometiendo.
En defintiva, Hongo H es la contradicción del hombre burgués moderno, demasiado domesticado para renunciar, demasiado estático para descomponer, demasiado impotente para cambiar algo.
Es lo que todo hombre cuerdo desearía ser: una gran bomba parasitaria que contamine todo lo bello y así descubra cuanto hay del falso en el mundo. Pero que por más que parasita, nunca llega a explotar. ¿o sí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario